MORITZ KÜNG

Llegó a España en 2009 para dirigir el nuevo de Centro de Arte ‘Canódromo de Barcelona’ y dos años después presentó un proyecto para revitalizar la Bienal de Sevilla en 2012, aunque a fecha de hoy sigue sin tener “constancia” de su posible nombramiento como comisario de la Biacs4. Lo único que tiene claro Moritz Küng es su título de “director en funciones” del centro barcelonés, que “por desgracia” aún sigue “en construcción”.
El historiador suizo, que a estas alturas sigue siendo incapaz de expresarse en español, se sintió obligado a desmentir las “especulaciones” publicadas a raíz de que Juana de Aizpuru, presidenta de honor de la Bienal de Sevilla, dijera que él sería el “comisario joven” encargado de aplicar su modelo para rescatar la Biacs. Según la veterana galerista, la nueva Bienal, “se parecerá a su primera edición”, y sería viable a partir de que las administraciones públicas constituyeran un “consorcio” al que aportarían subvenciones “suficientes”.
“Mi residencia está en Barcelona”, aseguró entonces Moritz Küng, donde el Centro de Arte ‘Canódromo’ que vino a dirigir continúa “en construcción” a todos los niveles: “político, financiero, legal, administrativo y arquitectónico”. Lo que será “el resultado final” del “proceso de cambios y retrasos de todo tipo” que “ha sufrido” hasta ahora el proyecto “sólo depende de una decisión firme de las autoridades responsables”, según explicó el propio Küng a Noticias Arteselección.
Ahora el especialista suizo se encuentra atrapado entre un proyecto que no acaba de nacer, y otro que no termina de morir. Para el Canódromo de Barcelona presentó un plan de trabajo que fue aprobado unánimemente por un jurado internacional que recomendó su contratación como director. Para la Bienal de Sevilla redactó “un estudio” a raíz de la “petición” de Juana de Aizpuru, aunque nunca ha recibido “respuesta oficial” de la Fundación que preside la marchante sevillana.
“¿Es correcto que yo me considere el comisario de la Bienal? “, se pregunta retóricamente Moritz Küng, que “a la vista de las circunstancias”, no cree que pueda “dar respuesta a esa pregunta en este momento”. “Es muy difícil adivinar lo que la Junta de la Biacs decidirá”, añade sin disimular su fastidio.
El suizo asegura entender “que los medios de comunicación tienen el deber de informar a sus lectores, y estoy totalmente de acuerdo con esa política, siempre que las informaciones no se basen en especulaciones, sino en hechos reales”. Se refería a las declaraciones que realizó Juana de Aizpuru tras la última reunión de la Fundación Biacs, cuando aseguró que los cimientos de la bienal “están puestos y son firmes”. Por aquel entonces se refería a Küng como el “joven comisario suizo” que “traerá a esta edición de la Bienal a artistas más jóvenes”. La famosa marchante dijo también que ello supondría “ahorrar un poco”.
Desde Sevilla, la Plataforma de Reflexión sobre Políticas Culturales (PRPC) ha calificado de “lamentable” la actitud de Küng por culpar a los periodistas de la evolución de este “vodevil caro e impresentable” en el que se ha convertido la Biacs, un certamen que sólo ha celebrado tres ediciones hasta el momento, y que se habría convertido, según la Plataforma, en un “despeñadero de los comisarios que la tocan”.
Moritz Küng, que tiene 51 años, está casado con Dora García, la artista que representa a España en la Bienal de Venecia de 2011, y que vende sus obras en la galería de Aizpuru. La esposa de Küng ha sido muy clara al referirse a las especulaciones sobre su futuro profesional: “mi marido no deja Barcelona, sigue trabajando para sacar adelante el proyecto del Canòdrom, que sigue en pie, estando como está aún en pie igualmente su contrato por cinco años”.
Dora García ha calificado de “elucubraciones biliosas y reaccionarias” las informaciones que aluden al posible traslado de Küng para comisariar la Bienal de Sevilla. “Mi marido no ha recibido ninguna notificación oficial de ser el comisario de la Biacs”, explicó la artista a Noticias Arteselección. “Simplemente, se le ha pedido un proyecto y lo ha presentado. No ha tenido más noticias desde entonces”.
Ni el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, del que depende El Canódromo, ni la Biacs han reaccionado públicamente ante la espiral de declaraciones que amenaza con transformar sus respectivos proyectos en una especie de culebrón a la venezolana.

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